once

"pidan y se les dará / busquen y encontrarán/ llamen y se les abrirá
todo el que pide, recibe / y el que busca, encuentra /y al que llama, se le abre"
11 (vers. VIIII : X)

2.25.2021

Llanto

Que afloje, caiga, lave, se seque y sea la sal
no comprendo el tiempo sino en su lentitud
la ciclicidad es un cero
a veces habito dentro de él
a veces me caigo y me levanto inaugurando un ritmo
en general es un murmullo

es la espera quien corroe la esperanza
es la máquina laberíntica que exige mis relojes de arena para devorarlos
aún así los mares me aman 
de sus anémonas blandas brota todo el tiempo para mí
me he ganado dos llaves 
y un dorje
instalo las puertas donde voy 
cruzan quienes tienen las manos en su corazón
si no me llevo los portales conmigo
mientras cascadas de alas de libélulas
e iridiscencias de nácar rosa pintan los rostros en los silencios



1.29.2020

Avanti

Nos empezamos de golpe
Nos saboreamos de prepo
Como salidos de un cuento de amor
Vos venías de un viaje de mochilas cansadas
Yo pateaba verano sin sol
Y en el escolazo de los besos
Cantamos bingo, y así andamos
Sin nada de mapas ni de candados
(Los Caballeros de La Quema)



Atacada en las pieles exógenas 
por el ímpetu de tus movimientos,
activada mi defensa cacareo 
por tu verbo sin preámbulos
desvelada mi psiquis 
por tu incandescente tensión
se me olvidó que 
así -de big bang- se nace, 
nos nacen 
y son paridos los universos
se me olvidó que 
acurrucados 
viene después de explosión orgásmica
y que armoniosos 
viene después de caos y fricción
que cosecha 
después de
-no sólo-
siembra
riego
cuidado
-a veces también-
granizo
quema de pastizal
desmalezar
y volver a empezar

cosecha 
viene
cuando paciencia
cuando el fruto decide caer dorado por el sol
cuando atardeceres y noches, 
inviernos, sequías y heladas
supieron renacer en amaneceres y mediodías
lluvias y primaveras

A veces se me olvida
y ahora se me a-cuerda
y ciertas locuras se desvanecen
ahí
donde nuestras manos deciden volver a empezar
esa danza de amor
este masaje de la siembra
con la dicha de la intimidad                      la carcajada cotidiana                                           
que brota entre pavada y verdad

ahi
volver
empezar
renacer
reposar
descansar
enraizar




La vida pariéndose


La fuerza
"No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma."Jiddu Krishnamurti
Unos años antes de quedar embarazada empecé a escuchar en algunas mujeresembarazadas relatos sobre sus sueños para sus partos, lo que necesitaban, lo que sentíanque esa concepción que latía en sus úteros empezaba a indicarles sobre el momento de parir. Esas mismas mujeres me mostraban una fuerza bastante notoria en el modo en
que conducían sus vidas. Precisamente eran mujeres que “llevaban” las cosas que les
sucedían con mucha gracia, con cierta sabiduría, con una paciencia que yo desconocíahasta el día en que la maternidad se encarnó en mí.Esas mujeres (y sus compañerxs) consultaban a su entorno, a los profesionales aotras mamás y
 – 
 por muy amables, calificados o prestigiosos que fueran- podíandiscernir entre lo propuesto, lo establecido y lo conveni
ente y ese “algo más” que les
 brotaba desde lo más íntimo de sus procesos para buscar sus propias maneras de parir.Una de ellas, Laura, iba a parir lejos de su casa, en otra provincia, dificultando la opcióndel parto domiciliario al que estaba predispuesta. Ella, con su convicción, encontró unmédico sabio y paciente, una institución y la manera de parir bastante tranquila (yendo ala clínica a último momento y quedándose en el baño de la habitación solita con sucompañero como guardián ante los controles de las enfermeras).Otra de ellas, María C., quería hacer un PVDC (parto vaginal después decesárea) y sabiendo que los médicos buscarían realizar otra cesárea, encontró la manerade parir a su hijo vaginalmente con una partera en su casa en un día de eclipse que lahizo re-conocer todas sus fuerzas. Otra de esas mujeres sonrientes, fuertes y suaves,firmes y flexibles, que andan por la vida con magia y gracia, es Carolina; al conocerlamejor supe que ella también había parido a su hijo en su casa - con una matronaespañola presente - y fue transformada para siempre por un expulsivo de 4 horas. Laura parió dos veces más, en la intimidad de su casa, recibiendo a sus niñas con sus brazosante la mirada amorosa de su compañero.Esas mujeres sembraron con su fuerza silenciosa y con su hermana amistad algoen mí. Una confianza en la vida, en el útero, en que sabemos y podemos parir desde unlugar más íntimo que el que yo estaba acostumbrada a ver en las películas, a escuchar enlos relatos de las mujeres que salieron de maternidades o tuvieron una cesárea. Si bientodos los relatos de nacimiento de los hijos están repletos de amor, los de estas queridasmujeres intuitivas me sorprendían especialmente. Parecía que no había depresión post parto, dudas, complicacio
nes; al contrario… había un halo de paz y sabiduría que me
dejó convencida de que había que re-visar las maneras en que venimos al mundo en estasociedad medicalizada e institucionalizada. Había que re-aprender, re-cordar (volver a pasar por el corazón) y elevar el útero con sus latidos y su capacidad de sostener la vidaal estatus de un corazón.Si una persona va a pasar por una operación de corazón, no sólo se le explica aella y su familia todas las implicancias, opciones y pasos de la misma, sino que se buscaque haya un acompañamiento emocional, ya que esa zona es una zona extremadamentesensible y la buena recuperación de la cirugía presta especial atención al estadoemocional de la persona.¿Y la cesárea? ¿y el parto? ¿No están también tratando con un órgano vital,sensible, de alto registro emocional? Las explicaciones, alternativas y cuidados nosuelen ser tan detalladas y conscientes como en una cirugía de corazón. A veces sí, hayunxs obstetras que son así de amorosxs y conscientes. Muchas veces no. Parece
“normal” que
 anestesia, cortes y suturas sucedan en el parto sin pedir el debido
 
consentimiento a la protagonista o su acompañante. Parece normal que en el trabajo de
 parto te pidan acostarte subir las piernas y tengas que “obedecer”, pero no
lo es. Lonormal sería seguir el propio ritmo y parir. Si no hay complicaciones, interrumpir ese
 proceso no es “normal”.Parece que hay una lucha entre “la fuerza” de la vida ocurriendo en la
embarazada y la fuerza de las costumbres, protocolos, opiniones y demás interferenciasdel entorno en el modo en que como sociedad proponemos la llegada de los humanos almundo: el lugar convenido, las formas convenidas, las herramientas usadas, los motivos para intervenir los procesos naturales. Todos esos son acuerdos que especialistas y
“pacientes” tácita o explícitamente construimos y permitimos que sucedan.
 Aunque tuviésemos las explicaciones pertinentes, que algunos profesionalesofrecen, aunque tuviésemos el parto vaginal natural y respetado en una institución, ¿senos habla, conocemos o aprendemos sobre las fuerzas biológicas de nacer y parir? De a poquito, de boca en boca, de útero útero, de unas familias otras familias estáempezando a suceder.Con estas preguntas y algunas respuestas quedé embarazada y empecé aescuchar mi propio cuerpo, el mar de mensajes hormonales que fueron subiendo hasta eldía en que se abrió mi espíritu y mi cuerpo y mi hijo entró a la vida de los mortales. Eltexto que sigue a continuación pretende contar mi humilde descubrimiento: es la Vidaquién está pariéndose a través nuestro. Y es Su fuerza la que busca manifestarse en cadanacimiento.
La Vida pariéndose a través de nosotrxs
"Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena peroextraordinariamente activa puede aprender."Jiddu Krishnamurti
En este tiempo de cambios y superposición de paradigmas, en este tiempo deventanas de oportunidad y de dogmas cayendo de modo estrepitoso, en estos días denoticias científicas que parecen espirituales y respuestas espirituales que parecencientíficas, la vida se abre camino nutriéndose de aquello que le dejamos a mano y deaquello que Ella, en su sabiduría, va eligiendo.La vida sabe, por eones ha sabido abrirse camino, en la distribución de las fuerzasuniversales, en los misterios de la energía, en una estrella pequeña en un brazo de una pequeña galaxia con nombre mamífero (Vía Láctea), en una perla azul que mueve susaguas como un manto sobre sus tierras, en los hijos de ese planeta: los verdes con
ramas, los rosados con patas, los alados y los unicelulares… la vida sabe vivir y nos
convida toda su experiencia en un envase, en el centro de cada ladrillito biológico queconstituye el envase (cada célula) y en una impronta misteriosa que se escapa por losojos de los niños y en las bocas de la gente que canta que algunos llaman alma.Para hablar de parto es común que la Vida, la principal protagonista del sucesosea invocada como una especie de rival de la Muerte. Se invoca, se supone la presenciade la vida y su poder para vencer y conjurar la posible aparición de la muerte. Sesistematiza el cuco y sus conjuros y se despliega un ejército de profesionales dotados desus herramientas de metal y látex para asegurarnos que serán soldados de la vida, la dellatido pleno de sangre y la del aire rítmicamente entrando y saliendo de todos los pulmones implicados.La vida nos ha invitado a vivirla, mientras ella danza con sus propios ritmos, pareciendo detenerse en alguna que otra especie individuo de cada especie, siempredando lugar a una nueva vida. La muerte es para la vida parte de su ritmo, no una
 
enemiga. Hay pequeñas muertes para que la vida pulse. Hay un pequeño espacio sin aireen cada respiración, hay un momento en que se detienen los signos vitales en un buenorgasmo, hay un umbral que se abre y parece muerte en un parto.Pero no nos hablan de eso. La vida es anciana y joven, adulta y sabia, grande,siempre más grande que todo. La vida es la grande, nosotros los hijos, los pequeños,invitados a veces, con mucho honor a ser sus canales, a abrirnos y que esa fuerza dé aluz a otro ser. O ayude a dar a luz a otro ser. O ayude a preparar un mundo vital dondeotros seres lleguen y la vida los esté esperando. La vida, que posee a quien deseasexualmente, posee a quien engendra y posee a quien va a parir parece un festín. Y lo
es… o lo sería, si nos permitimos darle ese lugar trascendental.
 Un parto es un portal, un parto es una iniciación. Muchas mujeres sabias lo handicho, lo han sentido, lo saben en el latir de sus úteros y en los litros de leche que luego brotaron de sus tetas. No serás la misma, morirá una y renacerá de la mano de otras, delas madres que te susurrarán todo lo que necesites saber, cada duda vendrá acompañadade una certeza, cada temor vendrá acompañado de un registro ancestral de todas las
mujeres que pasaron por ese portal, de todos los hombres que las “sembraron” para que
así sea con su propia vitalidad.Todas las mujeres son a imagen y semejanza de la fuerza universal que las mueve,de los brazos de la galaxia girando sobre un centro oscuro y poderoso, quieto einterdimensional. Todas las mujeres pariendo son la perla azul con un manto de aguasque se mueven y masajean abrazando la nueva vida, despertándola para brotar, para buscar un nuevo estatus, y hacerse hombres y mujeres de barro, hijos e hijas de la tierra,
“simples mortales” que desentrañarán los
 misterios de la vidamuertevida una vez más,tomando sus decisiones con el enorme regalo de ser parte de la vida.Y, en ese
estado mágico, tribal, grandioso… llegamos a buscar la asistencia del
sistema, para embarazarnos, para saber qué hay que saber si ya hay una galaxiaconcebida en nuestro útero, para aprender a parir y guiar esa vida. En ese caldohormonal, con lenguajes sutiles y aromas exquisitos, llegamos a un lugar y empiezan amedirnos, a contarnos los días, a decirnos que el saber no está en nosotrxs sino en loslibros que ellos escribieron y leyeron y en las experiencias que ellos tuvieron.Cuando quieren tratarnos bien, nos infantilizan, dándonos órdenes en diminutivo
“quédate quietita” “si te seguís moviendo te vas a caer de la camilla”… y pareciera que
la conexión con el pulso de la vida
 – 
 que sigue latiendo más presente que nunca-hubiera sido desactivada. La infantilización de la madre no es aleatoria, esdesempoderante, ellos tienen miedo a la muerte. El sistema médico, legal, social buscaun ser pasivo paciente, donde se controle lo que se pueda, de esa vida infinita que no leteme a la muerte, que la conoce y danza con ella. Ellos necesitan que hagas lo que ellosdicen, ellos necesitan conocer exactamente el alcance de cada una de sus acciones. Yquien está en contacto con la vida, es además empáticx: hombres y mujeresembarazados entienden que ellos están haciendo su mejor esfuerzo con sus miedos,entienden que tenemos que trabajar juntos para que el sistema nos incluya, entiendenque ese ser que nacerá necesita estar incluido en un sistema más grande, como parte dela propuesta que hacemos al invitarlo a la vida y porque no nos educaron para eso, nos
cuesta decir “No, gracias.”
 ¿Y si fuera la Vida a través nuestro la que habla?
Querés que te pongamos ungoteo, para acelerarte el parto?
”“
 No, gracias tengo miles de años esperando estemomento, puedo esperar unas horas más.
”“
¿Querés que te rompamos la bolsa para que puedas salir de ahí, bebé?
”“
 No, gracias, llevo muchas generaciones preparando miaparato biológico para nacer, voy a seguir intentando hasta que lo logre.
”“
¿Querés que
 
rompamos tu periné para hacer tu canal de parto más grande más rápido?
”“
 No, gracias,si me dejan un rato sola podré hundirme en el ritmo de mi cuerpo y ablandarme.
 La Vida no va a poner un bebé dentro de una mamá mayor a lo que ella puede
sacar de sí misma…
Si la dejan, si preguntan, si
 pudiésemos decir: “No, gracias”
. Paraeso, habrían de confiar en nosotras o en la Vida y tratarnos como a *personas* que*algo saben* y preguntarnos qué nos parece. Pero alguien asume que no sabemos. Y enesa asunción de roles donde se pierde todo el poder espiritual, emocional, hormonal y biológico del parto. El parto es un umbral, un pasaje, un cambio de estado definitivo y poderoso. Ese umbral le pertenece esos humanos (la madre, el niño... la familia, elsistema) que están trayendo nueva vida y asumiendo nuevos lugares en sí mismos, en sufamilia y en toda la sociedad.Cuando nos casamos (en casi todas las culturas) eso se hace con fiesta y rituales,suenan campanas y todos colaboran, asisten, cuidan a esa pareja... les dan su lugar, sunoche de bodas, su licencia para luna de miel. Se entiende que estarán solos esa noche,esos días. ¿Porqué entonces intervenir la intimidad de este otro cambio de estatus?¿Porque la primera noche de bodas es romántica y mágica y el parto en algunasinstituciones es un lugar lleno gente desconocida malpredispuesta y demandante?Si yo entiendo que ese momento transformador, que está unido a la trama infinitade escenas vitales que me trajeron hasta aquí, que sólo tengo ese día para pasar por ese portal, para sentir y tomar todo el poder de la vida para todo lo que vendrá después, novoy a dejar ni que ningún dios, ni que ningún profesional de la salud o institución, nique ninguna circunstancia me arrebate mi derecho a sumergirme en esa experienciaentremundos... Y si yo estoy ya sumergida, tendré unxs soldadxs de la vida a mi ladoque velen por mí. Por mí y mi bebé que pariendo y naciendo estamos en un viajeentremundos, estamos transformando. ¿A quién se le ocurriría romper la crisálida paraayudar a la mariposa a salir? Mataríamos el proceso, haciendo realidad la presencia dela muerte que queríamos conjurar. La humildad de los hijos de la vida es la actitud que puede guiar el respeto por la intimidad de los procesos vitales. En conexión con cosasinfinitas, misteriosas e incomprensibles, podemos silenciarnos y ser guardianes de lavida. Estemos donde estemos, seamos médicos, parteras o mamás pariendo. Nacer, parir y morir son mis únicas oportunidades de estar en el umbral, de sentirla fuerza de los dos mundos y no me lo quiero perder... pero para eso debo prepararme...debo intuir cuán importante es. Eso no está en los libros universitarios. Los seres másvitales, sabios y lúcidos hablan de ello con metáforas o silencios, con sonrisas ycaricias. Los exámenes universitarios sólo pueden evocarlo torpemente, si es que algunavez lo intentaran.En contacto con la vida, en presencia del umbral por el que Ella se va amanifestar, estamos invitadxs a sentir su fuerza, a encarnarla, a recordar biológicamentenuestro nacimiento, la vida de nuestros ancestros siendo honrada en su continuidad, laVida abriéndose camino. Si entro en esta comprensión nadie podrá decirme quecortarme o quedarme quietita son opciones. No seré receptiva a nada más que la Vida ylas voces que me susurran que confíe en ese proceso, que la fuerza que me invade enesas horas me acompañará a mí, a mi bebé y a todos los que estén invitados a conectarcon esa fuerza universal de la Vida por muchos años.La infantilización, la pasividad y el paciente obediente no son una opciónentonces. Que la paciencia asista a los que me rodean, a los que les tocó presenciar mitransformación en madre y la de mi bebé en ser humano mortal. Que ellos esperen,silencien, se maravillen, porque la Vida va a manifestarse, va a enseñarnos, va amostrarse y yo quiero estar disponible, libre y confiada para recibirla.
 
¿Miedos? Sí, los hay y los habrá. ¿Dificultades? Muchísimas. ¿Dolores? Algunos.Pero ninguno vendrá sin Ella. A todos los acompañará La Sabia Presencia que cuentacon siglos de evolución, con toda su fuerza ofreciéndose generosamente para quienesquieran darle la bienvenida


Image “Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
“Yo ya encontré una, la propia Diosa-Madre”, respondió Vishnu.
“Sí, sí. ¿Quién mejor que ella, la personificación de prakriti?. Pero ¿ella aceptará?”
“Ella ya ha aceptado...mira, ya ha encarnado como Shakti, la hija más reciente de Daksha.”

“¿Cómo puedo yo casarme con ella si yo he renunciado al mundo?”, gritó Shiva ciando Vishnu le planteó la cuestión. Pero él no fue capaz de ignorar la intensidad del amor de Shakti.

“¿Por qué te quieres casar conmigo?”, preguntó Shiva a Shakti.
“Porque yo estoy incompleta sin ti y tú estás incompleto sin mí.”
“Pero yo no tengo nada que ofrecerte.”
“Yo no pido nada aparte de ti.”