Nos saboreamos de prepo
Como salidos de un cuento de amor
Vos venías de un viaje de mochilas cansadas
Yo pateaba verano sin sol
Y en el escolazo de los besos
Cantamos bingo, y así andamos
Sin nada de mapas ni de candados
(Los Caballeros de La Quema)
Atacada en las pieles exógenas
por el ímpetu de tus movimientos,
activada mi defensa cacareo
activada mi defensa cacareo
por tu verbo sin preámbulos
desvelada mi psiquis
desvelada mi psiquis
por tu incandescente tensión
se me olvidó que
se me olvidó que
así -de big bang- se nace,
nos nacen
y son paridos los universos
se me olvidó que
se me olvidó que
acurrucados
viene después de explosión orgásmica
y que armoniosos
y que armoniosos
viene después de caos y fricción
que cosecha
que cosecha
después de
-no sólo-
siembra
riego
cuidado
-a veces también-
granizo
granizo
quema de pastizal
desmalezar
y volver a empezar
cosecha
viene
cuando paciencia
cuando el fruto decide caer dorado por el sol
cuando atardeceres y noches,
inviernos, sequías y heladas
supieron renacer en amaneceres y mediodías
lluvias y primaveras
A veces se me olvida
y ahora se me a-cuerda
y ciertas locuras se desvanecen
ahí
donde nuestras manos deciden volver a empezar
donde nuestras manos deciden volver a empezar
esa danza de amor
este masaje de la siembra
con la dicha de la intimidad y la carcajada cotidiana
que brota entre pavada y verdad
ahi
volver
volver
empezar
renacer
reposar
descansar
enraizar

“Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
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