Tiempo mío, entero, tiempo de esencia,
tiempo con la luz de plata de la luna,
que en la noche oscura pasa abriendo huellas
que me habitan blancas en el centro del alma,
Hay una luna entera en mi alma,
esencia del cosmos que me habita,
que me habla, que me hace ser la parte del universo que a veces creo ser
Dejo que la luz -como el agua que baña la tierra- se introduzca entre los pliegues de mis cuerpos
y se lleve las presencias extrañas que de alguna forma dejaron sus huellas,
que se lleve los conceptos,
dejo que el agua de plata purifique cada sombra,
cada traba, cada regla, cada deuda ajena,
dejo que se lleve esas creencias que me apartan de mi divinidad,
que, como el mar sobre la arena, haga desaparecer todas las huellas
y quede otra vez lisa la playa de mi vida,
que descorra toda forma de olvido para que recuerde
y que sea sin más normas, sin más juicios
que valoren partes con tasaciones que inventaron los muertos.
Que despierte la conciencia guardada,
la conciencia limpia que como el agua pasa y comunica los extremos
sin que deba apagarse alguno de los lados en beneficio del otro,
y que sea en la aceptación completa de la legitimidad de todo lo que somos,
sin que haya formas ni maneras correctas,
sino que sea libre, la conciencia pura que nos dieron los abuelos y las abuelas de la tierra
que está sana de preceptos y de ideas
Dejo que esta agua de la luna me conduzca con su corriente eterna por mi vida
y que me lleve hasta el altar mayor de mi templo y recuerde
Dejo que la blanca espuma de la luna me lleve hasta la orilla contraria
para recordar quien soy
entonces se abre la conciencia como un rayo de luz,
como mil rayos, como rayos permanentes a cada momento, en todo momento que avanzo,
Me dejo guiar por la luna como lo hace al mar y sus mareas,
como los animales de la tierra que a su luz se despiertan y lanzan sus sonoras presencias,
abro mi esencia para recibir este regalo.
El regalo de la luna de hacerme maestra de mi vida
que se ilumina y alumbra, la luna que en la oscura sombra del bosque se filtra
como brazos que levantan
que guía hasta la puerta que siempre estaba abierta al centro mismo del pecho, despierta, nace, dejo que la luz centre desde ella voy por la tierra, libre.
Desde hoy viene la luna a abrir otra vez la puerta, la ventana,
a descorrer los cortinajes pesados de pasados enseñados,
viene esta luna a lavar todas las huellas de mis playas,
a limpiar conjeturas porque aquello que brilla adentro no lo apaga nadie ni nada,
está ahí, brilla cada vez que se abre,
alumbra, lava, purifica, comunica, ablanda, alivia, libera y salva,
Dejo que haya luna en mi mirada,
que haya luna en los gestos de mis manos
luna con que hablo
que haya luna en mis oídos
que permitan que el universo entre en mi morada amada,
dejo que sean luna mis palabras,
para que sean la caricia blanca que haga relucir las cimas de las olas de mis pasos,
porque si abro, es más, muchísimo más que lo que pienso,
en la más dulce emoción del amor,
como el recuerdo más profundo,
que esta luna nos alumbre y seamos lunas que repleten de sueños y de alma
cuanto existe en esta tierra
texto tomado y modificado de DRAGON RESONANTE ROJO