" Oh Gran Espíritu,
cuya voz oigo en el viento,
cuyo soplo da vida al mundo,
óyeme.
cuyo soplo da vida al mundo,
óyeme.
Vengo hacia ti como una de tus muchas hijas (...)
Ojalá pueda caminar en la belleza.
Haz que mis ojos puedan ver siempre el sol poniente rojo y púrpura,
haz que mis manos respeten las cosas que has creado
y que mis oídos estén atentos a tu voz.
haz que mis manos respeten las cosas que has creado
y que mis oídos estén atentos a tu voz.
Haz que sea buena para saber lo que has enseñado a tus hijas,
las lecciones que has escrito, en cada hoja, en cada roca.
las lecciones que has escrito, en cada hoja, en cada roca.
Hazme fuerte, (...)
Haz que cuando mi vida decline como el sol poniente
mi espíritu pueda venir hacia ti sin vergüenza.
mi espíritu pueda venir hacia ti sin vergüenza.
Jefe Sioux Alondra Amarilla
“Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
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