Terca
ciega obstinada.
Convencida en la duda,
Negando lo que fuera posible
O sea necia
Porque no acepto
porque le desafío al destino
A lo oscuro, a la muerte
Que hable cualquier voz
Al profeta al sabio al pensante
Loca
de rojo en el luto
Silencio en la juerga
Subiendo cuando todos bajan
Despierta cuando el pueblo duerme
Más firme que el tronco añoso
Más calma que la nieve eterna
si me dicen que no te ame
o que te suelte de mi alma
no hay paso que no te traiga a la par
sos mi hambre mi sed
loca, terca, necia
sí, pero con vos.
“Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
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