once

"pidan y se les dará / busquen y encontrarán/ llamen y se les abrirá
todo el que pide, recibe / y el que busca, encuentra /y al que llama, se le abre"
11 (vers. VIIII : X)

10.13.2008


/'\:_ ya cambiaron
\'/:_ el cero?
/'\:_ es de la confianza absoluta
\'/:_ el uno?
/'\:_ es del sin muerte
\'/:_ ¿cómo los 99 nombres?
/'\:_ ajá, como el principiodelfindelprincipiodelfindelpreincipiode
\'/:_ elUno
/'\:_ eLuna...


zambullir lentamente el pie
dar un paso ahí
en violeta
unos hacen los muros :(
otros las puertas :)

10.10.2008

sellitos violetas


La Casa de Gobierno es una señora grande con un ánimo de directora de escuela mala, modelo 1930 o anterior. Nunca renovó su placard, así que usa ropa beige, marrón y azul, respira entrecortado, y se nota que no se pone mucho al sol. Hay un jardinero que la mima con flores, eso es bueno, pero está afuera. 
No sabíamos como entrar, tiene alas estes y oestes, puertas y sectores, y pisos. Asi que un duende que ataba la bici acordó guiarnos. Flaco, con una trenza hasta la cintura y pelo corto, camisa leñadora! y mochila... sonrisa de duende, divertido porque íbamos sin uniforme de persona casagobierno (mucho verde, amarillo y naranja hacen sonreir al duende)
Cada vez que daba un giro en el ala o la escalera o ser encaminaba a un sector (iba a unos 5 metros delante nuestro), miraba para atrás verificando que lo siguiéramos y sonreía...  
tampoco entendíamos los edificios públicos... (como él, la vez anterior)
nos dejó en la puerta de una cajita hecha de materiales prefabricados donde una señora atrás de un mostrador me habló en perfecto castellano, pero no le entendí. Cortesmente asentí a sus directivas paso uno, paso dos, opción uno dos y tres y detalles sobre los cambios administrativos inimaginables para mí... como noticias de una novela que me hubiera perdido desde el primer capítulo...

- yo quiero un sellito. ¿me lo da usted?
al final dijo:
- ...deberías haberte inscripto el año pasado para poder hacer el tramite milquinientosnosequé
- ay, señora... ¿sabe cuántas cosas debería haber hecho para incribirme en trámites que no me inscribí? 
- y sí, pero el año pasado podías venir directo acá y hacías el trámite, ahora tenés que ir allá
- claro, yo ya no hice lo que no hice, ¿cómo hago lo que quiero hacer? 
- fijate al final del pasillo la pizarra azul con letras blancas ahí te sale la lista y te fijás lo que querés hacer. Ahora tenés que ir al ala este.
- eso le pregunto, ¿cómo es ahora? 
- tenes que ir a....y después a.... y entonces hacés fotocopia y vas a...
- y ahi me dan el sellito?
- sí
- perfecto, que esté usted muy bien

Pasamos por lirios y caléndulas para llegar al ala este.  Segundo piso, como 20 próceres serios, mirando raro... y sarmiento enojadisimo, cara de culo malísimo.
Al lado de sarmiento, el señor de la cocina de ese piso se balanceaba sobre sus talones con las manos cruzadas atrás, y -como se encarga de las cosas importantes del lugar-, le pregunté a él. 
Y me mandó con la señora de flequillo que por vez treceava le repetía la misma frase a una señora que por vez doceava hacía la misma pregunta.

La señora de flequillo gigante, comprensiva, sonríe ante la ropa verde y me dice que ella me va a dar los sellitos, pero que yo haga lo que ella me dice.
Y se va adentro.
Vuelve con el primer sellito para que me sienta bien, en violeta.
Despues que hice lo que me dijo subíbaje escaleras y volví,  me dio 5 sellitos más, todos violetas. El señor de la cocina se seguía balanceando mientras la pava grandisima hervía. 


10.07.2008

Iris

Un arco de mano a mano, le nació al final de la tormenta.
Quizá fecundado por un rayo dorado.
Ella es quien vuela y anuncia.
Es un movimiento puro que se percibe como quietud de tierra bañada.
Su corazón abre un pulso que aclara el arcopuente.
Es la belleza misma, emana como fragancias.
Toma -en el fin del remolino eléctrico- el poder de la calma.
Todos los colores vivificados están cantando su nombre.
Si es bienombrada aparece de inmediato, generosa y al finalizar su danza sanadora desaparece.
Escampa cielotierra con la misma mano pura que toca el corazón de almas grandes.
Sabe que el bien de uno, es el de todos y se entrega íntima en uno, en todos.

cielotierra

  

            Flavio — Estuvimos jugando a la rayuela. Lo que más me gusta es eso del cielo y la tierra. Imaginate, mamá, si la cosa fuera así: uno nace y muere, nace y muere, nace y muere.
su Mamá — ¿Te gustaría que existieran otras vidas?

Flavio — ¡Sí, me gustaría! Me parece que existen otras vidas, pero en otra forma, en otros planetas. Cada vida es un planeta. ¿Qué escribís? Esto no lo escribas.
Mamá (tomando nota del diálogo) — ¿Por qué?
Flavio — Porque esto no lo puedo captar con claridad. Lo que pasa es que a mí me gustaría, por eso no puedo estar seguro. No estoy ni seguro ni no seguro. Estoy en el medio.
Mamá — Estás inseguro.
Flavio — ¡Eso! ¡Estoy inseguro! Las ganas no me dejan captar con claridad.
Mamá — ¿Cómo haces para captar estas cosas?
Flavio — Yo capto instantáneamente. Todos tenemos ondas mentales, pero no todos las usan. Porque para usar las ondas mentales no hay que usar la mente. Es como con la computadora. Hay que ponerle "stop" a la mente. Cuando estás despierto, siempre tenés que usar aunque sea un poquito de mente para manejar el cuerpo. Las ondas mentales pueden ser de distinta frecuencia, pero para tener más potencia necesito pasar por mi estrella. Si estoy despierto lo más lejos que puedo llegar con mis ondas mentales es a mi estrella. También puedo ir a todas partes dentro de este planeta. Pero para atravesar otros mundos es mejor estar dormido.
Mamá — ¿Y cómo hacés eso?
Flavio — Es fácil. Para eso tengo que parar los sueños. Borrás todo el sueño, pero seguís dormido.
Entonces ponés al máximo las ondas mentales, podés atravesar todo este mundo e ir pasando de un mundo a otro. En cada mundo las vidas son distintas. Pero esto no lo puedo hacer muy seguido porque me canso mucho. Para tener la potencia máxima tengo que pasar por mi estrella.
Mamá — ¿Y qué es tu estrella?
Flavio — Cada uno tiene una estrella. Mi estrella es toda mi energía mía. Mi estrella es dorada.   
El dorado es el color normal de la energía. También se puede cambiar el color de la estrella. El amor es rojo, es fuerza, es calor. El verde es el color que da más fuerza, cuando te falta energía. ¿Estás escribiendo los colores? No escribas eso, porque los colores los pone la mente, porque vos viajás con la mente. Al pasar por mi estrella yo aumento la potencia de mis ondas mentales y puedo atravesar este mundo y otros mundos más fácil y más rápidamente.
En realidad, lo que me parece más cierto de todo es que uno puede tener dos tipos de vida. Vidas como las humanas, de distinta forma según el planeta, y vidas mentales. La vida mental es ser como una navecita, como una cosita que vuela, podés ver todo, lo visible y lo invisible, podés captar todo. Pero lo más importante es que captás siempre lo verdadero. No te puede pasar lo que a mí me pasa ahora de no estar seguro de algunas cosas. (Con expresión de nostalgia) ¿Sabés, mamá? Todo lo que captás es verdadero y podés pasar de un mundo a otro, atravesar todos los mundos sin pasar por tu estrella. 

¡Porque vos sos tu estrella!

Flavio Cabobianco, 5 años

yo también vengo del sol


Papá — Hay un antiguo mito que dice que todos los niños, antes de nacer, están en contacto con las verdades de Dios. Pero en el momento de nacer un ángel les da un beso en los labios y les sella la boca. Es el ángel del olvido. Por eso los hombres tienen que aprenderlo todo; no recuerdan nada.
Flavio, 5 años — Sí, es así. Pero yo ya estaba avisado, y cuando vino el ángel me esquivé, y apenas me tocó. Por eso me acuerdo. Es muy triste olvidarse.

A los ocho años: "Cuando escribí 'Vengo del Sol', era muy chico y conocía pocas palabras.
Quiero aclarar que no se trata del Sol físico, sino del Sol espiritual.
Antes de llegar a la Tierra estuve en esa fuente de luz para poder ingresar en el plano físico.

No sólo yo vengo del Sol.
Todos los niños que nacen ahora, y también todos los grandes que se están transformando, tienen abierta la conexión con la luz.

Flavio Cabobianco



Image “Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
“Yo ya encontré una, la propia Diosa-Madre”, respondió Vishnu.
“Sí, sí. ¿Quién mejor que ella, la personificación de prakriti?. Pero ¿ella aceptará?”
“Ella ya ha aceptado...mira, ya ha encarnado como Shakti, la hija más reciente de Daksha.”

“¿Cómo puedo yo casarme con ella si yo he renunciado al mundo?”, gritó Shiva ciando Vishnu le planteó la cuestión. Pero él no fue capaz de ignorar la intensidad del amor de Shakti.

“¿Por qué te quieres casar conmigo?”, preguntó Shiva a Shakti.
“Porque yo estoy incompleta sin ti y tú estás incompleto sin mí.”
“Pero yo no tengo nada que ofrecerte.”
“Yo no pido nada aparte de ti.”