he encontrado el sol y lo guardo en la sangre,
lo hago dormir en mis venas,
me esfuerzo por seguirlo como un girasol,
ahuyento la noche levantando la cabeza para no perderlo
y bebo rápidos tragos de luz.
Los dos somos uno.
No existimos por separado el sol y yo,
Y como pareja intercambiamos nuestros luminosos dones…
El sol se ofrece y yo ardo en cuentos, una y otra vez.
La palabra justa que explica
una vida que desborda el universo;
el ensayo de su efecto en la mentequera pero ya no será ciega.
Así me gustaría estar todo el año…
El sonido silencioso que hace el sol
cuando cuece mi alma vibrante
y todas las cuerdas de mi arpa se llenan de fuego
que quema mis deseos rancios
y alli estoy, al mediodía y a la luz
la más querida y asoleada curiosa de Lo divino


“Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.