El diario que leían nuestras madres y abuelas ahora es digital. Pestañas en el monitor. Paseo mi mirada y bebo con los ojos desde una casa bella, histórica, elegante, con los achaques justos en una vieja de más de cien años. Sentada junto a una gata cariñosa y ronronera -la Magnolia- que tuvo Magnolitos. Fue el primer parto que mi pequeño Principito presenció. Acurrucada, plácida, bella de ojos verdes emana La Flexibilidad.
Desde una pestaña Juan Quintero cantando Fuji de Spinetta me afloja la garganta para que brote el alma en llanto. Así llego a las noticias de Berta Cáceres ¡asesinada! después de contar cómo Hillary Clinton organizó el golpe de estado en su país.
Berta defendiendo el agua. Berta hoy es Agua.
También asesinados Walter Manfredo Mendez y más de 300 activistas ambientales en el último tiempo. Se sienten, es una poda de flores y de frutos dulces.
Por estas tierras, hace 40 años 30 mil iban siendo podados. Hoy no puedo ni escribir la penumbra que acerca la sombra de los buitres que aletean junto a los helicópteros "halcón negro" de distintas milicias acechando en la fertilidad de mi planeta. Hoy acechan, siempre esos pocos, con sus esclavos armados, poniendo pueblo contra pueblo.
¿Cómo soltar este dolor en paz? Y caigo buscando guía y consuelo en Luna de Abril, leo sobre un eclipse de luna en libra que manchará por estas horas la luz, hará contraste, revelará un nuevo tiempo, cíclico o espiralado. Una balanza que me pide un punto cero entre resistir y soltar, descansar y activar, la fortaleza y la humildad, la sabiduría y la inocencia.
Pide mucho, hay infinitos puntos... habrá que encontrar el propio. O quizás una tijera que corte, a veces una pomada que alivie. Llegar a la montaña y al silencio zen, o refugiarse en la manada ruidosa con mates y tortitas.
El llanto que es esperanza es persistente, llora el dolor de cada muerto que portaba los mismos impulsos y certezas de proteger la vida que mueven mi corazón y modifican el ritmo de mis pulmones. Llora cada intento infructuoso, la falta de atención, de tino, de paciencia, de virtudes por las que se desperdiciaron los esfuerzos colectivos por una humanidad más libre y pacífica, cada vez que no puedo, cada vez que no alcanza, cada vez que es mejor soltar, aceptar, esperar.
Alguien emite una opinión, según Marianne Costa, alguien eyacula sus palabras. ¿ser cóncava o convexa? Sean cuales sean, ¿contener liberará al otro? ¿Ganará la gratitud? No lo sé, pero rezo un rezo hereje: Que sea placentero, que sea feliz, que sea trascendental.
Este espacio virtual, este cuadrado dibujado en pixeles era un espacio vacío... ahora lleno de ¿qué?
¿De mis dolores? ¿De mis humanos avasallados?
No puedo no pensar, no doler, no preguntarme si algún día llegará el Nunca más, la justicia tardía, la reparación que de sentido a las penas ancestrales.
No puedo cuidar de la niña de 8 años casada legalmente en Yemen con uno de 40 que muere desangrada tras su noche infernal "de bodas". De violación, de abuso, de asco. Mejor morir putamadre, porque no puede hacer nada para salvarse, para salvar a otras... no podrá.
A veces se me llena el dolor de mis humanos avasalladores que permitieron permiten y permitirán las violencias atroces y deliberadas en lo más sagrado de la existencia.
En sus nacimientos, en sus cuerpos, en sus colores de piel... quiero estar afuera de esa humanidad terrible.
Pero estoy adentro mirando por una ventanita digital. ¿Borderline? Un mundo borderline... ¿de qué me sirve queridos psicólogos, que ustedes lo etiqueten? Déficit de atención, de qué me sirve que dopen a la inquietud con Ritalín queridos psiquiatras? Duermen en paz algunos de nosotros, humanidad anestesiada.
Pero La Pacha ¿duerme de noche?
Berta, tantas bertas que a cada momento sabían de qué lado estaban. Hay dolorosos lados, hay que estar en alguno. No en cualquiera, en este, en el del agua.
Siempre del lado del agua.
Que es La vida, El agua.
La selva, Los árboles, Los cachorros, El presente, El futuro, Las flores, Los frutos.
La poesía es un ejercicio para lo imposible.
Es algo pequeñamente posible de ser dicho o escrito.
Cuando ha sido dicho lo invisible, lo atemporal, ha brillado en algún espacio, donde fue concebida.
Por favor, por amor, denme una poesía para calmar mi alma.
No me empujen adentro del mundo,
porque me desalma su ritmo capitalista
no me expulsen fuera del mundo, queda tanto por sanar. Está dolorosamente jodido.
Y cuando entro en él me siento jodida enojada con los vampiros del amor, a punto de cortarle la cabeza a los intentos de supervivencia de los egos más retorcidos, empezando por el mío.
En otra pestaña la mano literaria de Gioconda Belli da consejos a una mujer fuerte para protegerse de alimañas que quieren almorzar tu corazón:
"Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar. Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos hasta lo más profundo del magma de tu esencia no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión la erudición de tus fantasías."
Sí, Gioconda, pero a la defensiva pierdo... genero la dualidad de la lucha, todos somos buenos y también malos. Humanos caminando, ojalá evolucionando, errando para aprender. La experiencia puede ser un surco, andar y andar por el camino de la repetición sin dar el salto. O ser un espiral para volver al Origen, sin repetir.
Dice ella.
"No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca a negarte la palabra, a esconder quién eres, lo que te obligue a ablandarte y te prometa un reino terrestre a cambio de la sonrisa complaciente." Sabés qué, Gioconda?, yo quiero ablandarme, quiero dormir, comer y soñar blandamente, y jamás esconder quién soy. La sonrisa complaciente me sale mal, la intento a veces y sale una mueca horrible, muy parecida a la soberbia.
"Si eres una mujer fuerte protégete con palabras y árboles e invoca la memoria de mujeres antiguas."
Sigue Gioconda con consejos son muy valiosos, necesarios. Un tintineo con voz de niña dice ¿y porqué defenderse? ¿Podría soltarlo todo... salir del mundo totalmente... o entrar en él sin ser del mundo?
Mientras me defienda parece que no se puede. Si me aflojo... ¿mueren los sueños que habría parido? ¿mueren las poesías que no escribo y golpean la yema de los dedos para ser tecleadas algún día?
Abonan quizás mi fertilidad apareándose con la invisible persistencia del deseo. Tararean una melodía, enarbolan un ánimo rítmico, que pulsa como las estrellas... persistentemente en la oscuridad, dueñas del contraste para existir. Susurran las palabras que se esconden debajo de lo evidente, las sorpresas de lo no dicho. Me tientan a intentar cerrar mis duelos y abrir mis brazos, mis miles de labios, mis oídos como bocas, mis poros como ojos.
Me van convenciendo de que el florecimiento ocurre cuando la dulzura agazapada en algún fruto olvidado decide pedir mordiscos para nacer.
Me van seduciendo para que confíe en el pulso expansivo que será engendrado en cada contracción.
Me desovillan para que pueda enredarme, desenredarme y tejerme.
Me arrullan y consuelan el dolor de vivir.
Me esperanzan.