1
empezó con un violín, gorra fuccia de lana, un atajo a Colombia, suave alegría y tus ganas
son las seis y once de la tarde, la cordillera se bebe al sol,
amanece en mis ganas
iridiscencia en la seda de nube a lamidazos rayos,
de sur a norte pasajera de auroras a cualquier hora
otra mirada y luz clara
acá damos aplausos al vuelo
vos le cantás
2
bendiciones al paso, un brindis sin ruido y sánscrito en manos
ronins descalzos, alas de hadas, abrazo cosaco
silencio
espacio
transformo
depuro
respiro
soleo el alma
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de las pestañas al abrazo paso por alguna tristeza, un salero y dos mesas
gratitud y destino coinciden
será que zera reza
escucho dibujo relajo
una lentejuela nos detiene, sólo brilla
vos decís entusiasmo
yo: carcajada y butacas,
novedades del tiempo: de uno que se fue y ojazos
de quien no sé y siente
y alguno que aquí -en sabios durmientes - a las diez de la mañana tomará un té
vos siete y cuarto
preguntas
es noche fuccia
traes manzanilla, libro que no leo
frase que antecede tu silencio
y aprendo
otro instante trae claridad
4
aprendo
y casi te hago una promesa
aprendo
ya descanso
acá
blanca
creo que hubo un instante cero
“Pero ¿donde podemos encontrar una mujer que se equipare a Shiva en espíritu y fuerza?” exclamó Brahma.
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